Mi posición general sobre esto es que, sea lo que sea que le pidas a la IA, debe ser puesto con el contexto adecuado. Y no me refiero a una, dos o tres líneas explicando brevemente en qué consiste la tarea o qué cosas hay que tener en cuenta. Cuando querés darle contexto a la IA, tenés que ser muy específico, tenés que extenderte mucho; no solo a través de texto, sino a través de imágenes, de diagramas, lo que sea que tengas a mano. Cualquier cosa sirve para obtener una respuesta más acorde a lo que uno busca. Aunque parezca mentira, a veces incluso cosas que uno quizás no tenía como tan importantes terminan siendo decisivas a la hora de obtener la respuesta "correcta", entre comillas.
Y a veces, ni siquiera haciendo todo el esfuerzo para obtener la respuesta que uno esperaba, nada te va a asegurar que vas a conseguir justamente esa respuesta. La IA, al final del día, no es más que un modelo de predicción de texto: no sabe pensar, solo adivinar la respuesta correcta. Entonces, cada cosa que te diga o te genere —en cualquier caso, sea cual sea la aplicación que estés utilizando o cuál sea el fin de utilizar esta herramienta— siempre hay que hacerlo a sabiendas de que se puede equivocar, se va a equivocar, y no te sorprendas cuando eventualmente ocurra. No es una cuestión de si se va a equivocar, es algo que va a ocurrir; entonces la pregunta es cuándo se va a equivocar.
Cuando se equivoque, es clave poder avistar esos errores. Es fácil para nosotros darnos cuenta cuando nos equivocamos si continuamos nuestro propio hilo de pensamiento, pero para ella, que tiene una equivocación fundamental, es más difícil que se dé cuenta; de hecho, es más fácil que se autoconvenza de que está en lo correcto y, en consecuencia, convenza al lector de que aquella respuesta es la acertada. Eso es un sesgo, de alguna forma, un fenómeno que se conoce desde los inicios de estos modelos de lenguaje grandes y no es para nada una novedad.
Yendo por ese hilo de delegar, en cierta forma, aspectos de un problema, lo más importante y lo que nunca se debe delegar es la arquitectura o estructura previa a la resolución de problemas. Ya sea la descomposición, la
planificación o cualquier aspecto que se pueda tener en cuenta antes de afrontar cualquier dilema, porque cualquier aptitud cognitiva que requiera algo de esfuerzo, si es delegada, va a hacer que pierdas el correcto desarrollo de dicha habilidad. El cerebro de por sí trabaja de forma muy eficiente y todo aquello que no utiliza, realmente, tarde o temprano lo descarta. El cerebro no es más que un órgano más, es un músculo. Si bien no sabemos la extensión de qué tan complejo es, ni creo que vayamos a saberlo durante un tiempo, es cierto que funciona como un músculo: mientras menos lo ejercites en la aptitud que sea —ya sea en pensamiento crítico, en creatividad, en pensar ideas o conceptos, en redactar textos o cualquier cosa que requiera de algún tipo de espectro de tu capacidad cognitiva— menos eficiente vas a resultar en cada una de esas cosas, justamente porque no las practicaste.
Tus capacidades están determinadas por cuánto las ponés en práctica; es decir, podés estancarte si no ponés nada de esfuerzo, ya sea cognitiva o físicamente. Sin más, delegar ese esfuerzo en una herramienta externa a tu persona es privarte a vos mismo de tu potencial como ser humano pensante. En eso estoy muy de acuerdo con Román Alberto Uez, que dice:
"Cada función que delegamos en una máquina o en un artefacto implica dejar de usar sentido, cálculo, memoria, experiencia, creatividad y razonamiento. Dejamos de activar nuestras neuronas con estímulos para el aprendizaje".
Es importante darle estimulación a nuestro cerebro, darle un problema que resolver, forzar a nuestras neuronas a reactivarse, a despertar sectores que por ahí estaban dormidos, porque sin ese choque de tu cabeza frente al problema no existe crecimiento, solo estancamiento. Si no somos capaces de pensar por nuestra cuenta, van a haber otras personas que van a caer a poner sus pensamientos en nuestra cabeza. Por eso hoy en día, más que nunca, es importante reiterar la importancia del pensamiento crítico; no solo no asimilar la opinión de otro como propia, sino también generar una reflexión sobre lo que uno experimenta. Hoy en día tenemos acceso a miles de fuentes y a un montón de información en internet; deberíamos, como mínimo, entre toda esa información, sacar una opinión bien formada y propia, analizando, reflexionando y ejercitando esas actitudes que son tan importantes en todo ámbito de nuestra vida, no solo profesional sino también personal, para el desarrollo correcto de ambas.
Desde el punto de vista del aprendizaje, no es lo mismo delegarle, por ejemplo, a una IA la arquitectura de un sistema. No es para nada lo mismo, porque ahí lo que le estás pidiendo es que piense por vos directamente. O sea, no estás ni siquiera haciendo el esfuerzo de analizar o contrastar puntos e ideas con las de la máquina, sino que simplemente estás delegando, estás dejando que decida por vos y no al revés, cuando jamás debería ser el caso.
En el caso correcto, digámoslo así, vos lo que tenés que pedirle a la IA, si querés tirarle ese prompt, es decirle: "Decidí la arquitectura de este sistema, pero fundamentá cada decisión y el porqué de ese paso". Que te lo pueda explicar, fundamentar y argumentar. Que te dé algo para que vos no solo entiendas el procedimiento detrás de la generación de esta arquitectura, sino que también te pueda revelar, de haberlos, los errores cometidos durante ese mismo proceso. Porque como mencioné, la IA siempre se va a equivocar; no es una cuestión de si se va a equivocar, es una cuestión de cuándo. Vos tenés que estar atento para cazar esos pequeños errores que va cometiendo en el camino.
Sí, es cierto que a medida que van saliendo nuevos modelos la cantidad de equivocaciones o alucinaciones, como las llaman, va decayendo. Pero eso jamás va a quitar la incertidumbre de que algo puede estar mal; aunque llegue al 99% de cercanía con la verdad, siempre está ese 1% que se cuela. Entonces, el que descomprime y analiza tenés que ser vos, porque entre ambos sos el único con la capacidad real de pensamiento y no de predicción. Sos el único que puede crear ideas en el sentido más puro de lo que es la palabra creación. La IA a lo mucho puede imitar lo que haría una persona formada en cualquier ámbito, pero vos sos el encargado de crear. Como ingeniero, tenés que ingeniar, no dejar que otro ingenio por vos, porque eso lo puede hacer cualquiera. Solo vos podés pensar de la manera en que lo hacés: de manera crítica, metódica, imperando y aplicando los aprendizajes de experiencias y conocimientos que vas asimilando en el camino. Nada puede reemplazar eso, o al menos eso quiero creer.
Estamos lejos de un futuro donde la IA realmente reemplace el aspecto creativo de lo humano, porque todo lo que son las IA convencionales de hoy se basan, de cierta forma, en imitar lo que ya está hecho: sean papers científicos, líneas de código, ilustraciones o fotos profesionales. Todo eso que utilizan para entrenar estos modelos es sacado de personas que tuvieron que hacerlo en su momento, para después alimentarlo a la inteligencia artificial y que esta escupa el resultado esperado basado en lo que se le dio como material de "aprendizaje", entre comillas. Lo que hace la IA no es aprender, es algo muy distinto. Cuando nosotros aprendemos, asimilamos en carne propia conceptos y los ejecutamos entendiendo los fundamentos detrás de lo que sea que queramos hacer. La IA imita tener un entendimiento tangible, pero no puede entender las cosas; las procesa, pero no entiende el fundamento subyacente. Para empezar, ni siquiera puede imaginarse qué es estar viva o experimentar el mundo tal y como lo conocemos: el pasar del tiempo, el ocupar presencia en un espacio tridimensional tan complejo como el nuestro... Hay muchísimas cosas que nosotros interiorizamos a lo largo de nuestras vidas, y todos esos pequeños detalles suman, quieras o no. Eso la IA no lo tiene: no tiene ni eso, ni capacidad para crear, ni forma real o tangible de pensamiento, y mucho menos tendrá las aptitudes para poder reemplazar a mentes brillantes con ganas de aprender.
Respecto al proyecto final, puedo hablar en retrospectiva. En dicho caso, me sentía preparado de antemano, sobre todo con todo lo que vimos y ejercitamos durante la cursada; no me preocupaba mucho. Por ahí te pueden preocupar los tiempos de entrega, pero eso es un tema aparte. Más allá de eso, podría decir cuánto dependí de la IA antes de afrontar cualquier problema: por ahí le pido un mini resumen, y con eso me hago una idea de más o menos de qué va, y ya ahí sí me leo todo el texto teniendo en cuenta ese main point del problema. A partir de esa lectura guiada, agarro los puntos principales, las cosas a tener en cuenta, me hago notas mentales y, si puedo, las escribo. Si son cosas muy importantes y puntuales, las tengo que tener escritas, eso sí. Después de eso, paso todo ese bocetaje inicial de la descomposición del problema a limpio, claro y conciso, con los puntos a tener en cuenta y los objetivos principales.
Entre las cosas a considerar para las convenciones de la cátedra, obviamente está la repartición de tareas según a quién corresponda cada parte del proyecto. En este caso, al ser un proyecto integrador final de dos personas, se fue trabajando a partir de eso bastante bien. A futuro quisiera mantenerlo de esta manera, dejando la dependencia de la IA al mínimo, o de hecho, ni siquiera tener esa dependencia, porque el trabajo que demanda de capacidad cognitiva es importante para nosotros los humanos. A la IA le podés delegar cosas mecánicas, como lo que dije de resumir un texto o corregir faltas ortográficas; cosas monótonas que sabés que puede hacer y que podrías hacer vos, pero no las hacés por cuestiones de tiempo, nada más. Creo que los únicos momentos en los que podés depender de la IA son esos: cuando es una tarea aburrida que no demanda intelecto, sino solamente poner un tiempo determinado para completarla y ya está. Esa sería mi única dependencia.
Hoy en día la IA se utiliza para todo, y con "para todo" me refiero a que en todos los rubros hay gente utilizándola, no solo en el tecnológico o informático. Entonces, quieras o no, es algo que tenés que saber usar hoy en día; es inevitable utilizar estas herramientas si es lo que se espera de vos. Ahora, hay una gran diferencia entre utilizarlas así nomás y utilizarlas con criterio, con sabiduría, aprendiendo de la experiencia personal y, sobre todo, utilizarlas no para delegar tus capacidades, sino para potenciarlas. Porque si algo tiene que hacer una herramienta, es mejorarte, no empeorarte.
De hecho, un ejemplo claro de esta delegación de tareas monótonas a una IA lo estoy haciendo ahora mismo, porque este texto lo generé utilizando una aplicación de voz a texto. Una vez generado, lo copio, lo pego y le digo: "Corregí mis errores ortográficos, separámelo en párrafos, puntos, comas, etc.", y me lo hace. No cambia la esencia del texto, solo emprolija las partes que quedan medio inconexas y ya está. No tengo que hacer nada más, me queda el texto listo y comprensible para que sea más fácil para el lector. Básicamente eso. Me parecía curioso destacar esto porque es justamente de lo que estaba hablando y es lo que estoy haciendo ahora: un buen ejemplo de cómo estas herramientas te pueden ahorrar un cachito de tiempo.